Focusing: un abordaje corporal compasivo para sanar el trauma

Por Cecilia García Robles

Focusing no es pensar acerca de un problema, ni hablar de lo ocurrido, sino estar con el problema desde el cuerpo.

El Focusing es un modelo terapéutico desarrollado por Eugene Gendlin que invita a volver la atención hacia el cuerpo de una manera especial. A diferencia de otros enfoques que se centran únicamente en los pensamientos o emociones, el Focusing nos guía a entrar en contacto con lo que Gendlin llamó la sensación sentida (felt sense): una experiencia corporal global, difusa pero significativa, que encierra más de lo que las palabras pueden inicialmente expresar. Esta sabiduría corporal, al recibir atención, puede desbloquear procesos detenidos y permitir que emerjan pasos de cambio, incluso en situaciones complejas como el trauma.

Focusing no es pensar acerca de un problema, ni hablar de lo ocurrido, sino estar con el problema desde el cuerpo. Se diferencia de otras formas de introspección porque no se impone un análisis desde afuera, sino que se facilita un proceso orgánico desde adentro. Esta forma de atención permite que surjan nuevas comprensiones y pasos de transformación genuinos y personalizados.

El trauma suele dejar una huella profunda en el cuerpo. Muchas veces las personas saben que algo anda mal, pero no logran nombrarlo, comprenderlo o cambiarlo. Aquí es donde el Focusing ofrece algo único: una vía segura para volver al cuerpo, sin forzar, sin revivir, sin interpretar. Solo estar con lo que está allí. El abordaje del Focusing;

Crea un espacio seguro: Uno de los primeros pasos en el proceso es «despejar un espacio», es decir, tomar distancia de las preocupaciones internas para poder estar presente con una sola cosa a la vez. Esto ayuda a que la persona no se abrume y desarrolle una sensación de agencia interna.
Accede al conocimiento implícito: El cuerpo guarda una sabiduría que no siempre es accesible mediante el pensamiento racional. La sensación sentida puede contener toda la complejidad de una vivencia traumática, y sin embargo permitir que se exprese poco a poco, de manera digerible y significativa.
Permite que el cambio emerja desde adentro: En lugar de buscar resolver el trauma desde afuera o con intervenciones impuestas, el Focusing facilita que desde el contacto con esa sensación corporal surjan pasos de cambio orgánicos, que el cuerpo «sabe» que puede dar.
– Evita la re-traumatización: No se fuerza el recuerdo ni la revivencia. Se está con lo que aparece, y si no aparece nada, eso también se respeta. Gendlin decía que hasta una vaga sensación corporal de «algo» puede ser suficiente para iniciar el proceso de sanación.
Una práctica esperanzadora

El Focusing no es solo una técnica, sino una actitud ante la vida. Propone una forma de estar con uno mismo y con otros desde el respeto, la escucha y la compasión. En el contexto del trauma, esta actitud puede ser profundamente reparadora.

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