
Por Cecilia García Robles
El trauma queda grabado en el cuerpo y requiere un trabajo corporal con las sensaciones, con la memoria implícita que grita desde dentro.
El trauma psicológico es mucho más que un evento puntual o un recuerdo desagradable: es una herida invisible que altera la percepción del presente, fragmenta la identidad y reconfigura profundamente el funcionamiento del cuerpo y del cerebro. Como afirma Bessel van der Kolk, “el cuerpo lleva la cuenta”, y es allí donde muchas veces quedan atrapadas las memorias que la mente no puede nombrar.
El trauma impacta en la manera en que el sistema nervioso respondió cuando no hubo escapatoria posible. Frente al peligro, el cerebro activa respuestas automáticas que buscan la supervivencia: la lucha o la huida. Pero cuando no se puede ni luchar ni huir, y la situación es desesperante, el cuerpo activa una tercer respuesta: la congelación. Esta tercera representa el sistema nervioso colapsando, no pudiendo hacer nada para sobrevivir. Estas respuestas, adaptativas en el momento, pueden quedar congeladas en el cuerpo, repitiéndose una y otra vez fuera de contexto, afectando la capacidad de conexión, regulación emocional y seguridad interna.
La teoría de la disociación estructural, desarrollada por Onno van der Hart, Ellert Nijenhuis y Kathy Steele, propone que ante traumas tempranos y prolongados, la personalidad se divide en partes con funciones específicas: algunas encargadas de la vida cotidiana, otras fijadas en la vivencia traumática. Esta división interna, lejos de ser patológica en sí misma, es un intento desesperado por sostener la cordura en medio del caos.
Para sanar el trauma, no alcanza con hablar de lo ocurrido. El trauma queda grabado en el cuerpo y requiere un trabajo corporal con las sensaciones, con la memoria implícita que grita desde dentro. Modelos como la psicoterapia sensoriomotriz o la teoría polivagal nos enseñan que la sanación pasa por restaurar la seguridad, permitir la regulación fisiológica y facilitar la integración de lo que antes fue fragmentado.
