Brainspotting para el tratamiento del trauma: una vía neurobiológica y relacional

Por Cecilia García Robles

Brainspotting se inserta dentro de una visión integradora que reconoce que el trauma no se resuelve únicamente mediante la comprensión cognitiva, sino a través de la reorganización profunda de los sistemas psicobiológicos implicados.

El brainspotting es un enfoque terapéutico desarrollado por David Grand en 2003, que parte de una premisa clínica clara: “donde miras, afecta cómo te sientes”. Desde esta perspectiva, determinados puntos del campo visual (los brainspots) estarían funcionalmente conectados con redes subcorticales donde se almacenan experiencias traumáticas no procesadas.

Más allá de su técnica específica, el brainspotting puede comprenderse dentro de los modelos contemporáneos del trauma que subrayan el papel del cuerpo, la neurobiología y la disociación estructural en la génesis y mantenimiento de los síntomas.

Trauma: más allá de la narrativa

Como plantea Bessel van der Kolk en El cuerpo lleva la cuenta, el trauma no es simplemente un recuerdo doloroso, sino una experiencia que queda “inscrita” en los sistemas neurobiológicos de defensa. Cuando el evento supera la capacidad de integración del sistema nervioso, la experiencia no se procesa de forma narrativa, sino que queda fragmentada en:

  • Sensaciones corporales
  • Estados emocionales intensos
  • Imágenes intrusivas
  • Respuestas autónomas desreguladas

Este fenómeno se relaciona con lo que Pat Ogden desarrolla en El trauma y el cuerpo, donde describe cómo las respuestas defensivas incompletas (lucha, huida, congelación) quedan fijadas en el sistema nervioso.

Desde esta perspectiva, el Brainspotting puede entenderse como una herramienta que facilita el acceso directo a esas redes implícitas subcorticales, favoreciendo su procesamiento sin necesidad de una elaboración verbal extensa.

El foco ocular sostenido facilita que el sistema nervioso acceda a memorias implícitas dentro de una ventana de tolerancia manejable, similar a lo que se describe en los modelos de psicoterapia basados en el cuerpo.

Algunas de las ventajas del Brainspotting para el trabajo con el trauma son:

  • Trabaja desde un enfoque bottom-up (de abajo hacia arriba).
  • Permite que el procesamiento emerja desde estructuras subcorticales.
  • Se apoya en la regulación relacional terapeuta–paciente (co-regulación).
¿Cómo se produce el procesamiento?

Durante la sesión:

  1. El paciente identifica una activación emocional o corporal.
  2. Se localiza el punto ocular donde la activación aumenta o cambia.
  3. Se mantiene el foco visual mientras el terapeuta acompaña con presencia reguladora.
  4. El sistema nervioso inicia un proceso espontáneo de reorganización.

Este proceso puede incluir:

  • Movimientos oculares espontáneos
  • Cambios en la respiración
  • Descarga somática
  • Emergencia de recuerdos fragmentados
  • Integración progresiva de significados

El objetivo no es eliminar síntomas aislados, sino favorecer:

  • Reconexión cuerpo–mente
  • Regulación autonómica más flexible
  • Integración funcional entre partes disociadas
  • Mayor tolerancia afectiva
Conclusión

Brainspotting se propone como un enfoque contemporáneo coherente con los modelos actuales del trauma, que incluyen el conocimiento sobre la neurobiología del trauma, la regulación autonómica y el procesamiento somático.

Se inserta dentro de una visión integradora que reconoce que el trauma no se resuelve únicamente mediante la comprensión cognitiva, sino a través de la reorganización profunda de los sistemas psicobiológicos implicados.

En el marco de la psicotraumatología actual, el Brainspotting representa una herramienta valiosa para facilitar el procesamiento del trauma respetando el ritmo del sistema nervioso y promoviendo una integración progresiva y sostenible.

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